[Spanish video from Scenario Gran Vía / Spanish text by Gillian Locklar]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gran Vía por Antonio López García

            La pintura que se llama Gran Vía es una de las obras más conocidas del artista Antonio López García.  (Para ver la pintura: https://warosu.org/data/ic/img/0015/29/1376935594539.jpg).  ¿Por qué es tan famosa?  Esta obra no es solamente una pintura sencilla de una calle en Madrid, sino una representación artística de un lugar importantísimo a López y la historia de la ciudad.  Se puede notar que López escogió este lugar por una razón especial y que tuvo el propósito de enfocarse en la calle desnuda usando el realismo para compartir un mensaje con los espectadores. 

            Antonio López García escogía los lugares de sus obras cuidadosamente y se enfocaba en las áreas que tenían un papel importante en la historia de la ciudad: “Lopez García has taken views of Madrid from the four cardinal points and their intersections […], since these were the most popular enclaves of immigrants during the postwar decades” (Calvo Serraller et al. 2011: 50).  Por eso, se puede entender que no es solamente la Gran Vía que le importa a López, sino toda la ciudad de Madrid.  La calle Gran Vía, específicamente, representa los cambios de la historia de Madrid porque, como se puede ver en la pintura, hay una combinación de la arquitectura vieja de épocas diferentes con los anuncios y negocios modernos.  Hay un equilibrio entre lo antiguo y lo moderno en esta calle, el centro de Madrid.  Esta mezcla puede crear unas emociones fuertes en una persona, como lo hizo a Antonio López. 

            Los sentimientos y el entendimiento son muy importantes a nuestro artista.  Sintiendo las emociones de la ciudad y la gente es su propósito de pintar: “Al cien por cien, a todo pintor le es igualmente pasional todo el proceso, porque le es igualmente necesario realizarlo.  Imposible ejecutarlo de otra manera.  La emoción en cuanto cesa, ¡ay!, tienes que pararlo todo” (López 2007: 17).  La gente se puede realizar estas emociones por una variedad de maneras.  López usaba la realidad del mundo para obtener estos sentimientos: “Tratar de entender el mundo físico fue, digámoslo de forma elemental, lo que llevó a muchos a la modernidad y a la abstracción.  A mí, en concreto, me condujo a hacer un tipo de realismo que tuvo sentido” (López 2007: 12).  Algunos críticos han dicho que a veces López no pintaba usando el realismo, sino el surrealismo, a causa del grado tan extremo de los detalles realísticos.  Se llamaba el “hiperrealismo”.  (Para ver otros ejemplos de arte “hiperrealístico”: http://www.justart-e.com/pinturas.html).

Además, como en la Gran Via, a veces López no añadió nada a una pintura porque no era necesario.  La pintura Gran Vía es un ejemplo: “Lo de la Gran Vía lo empiezo en el año 74, y ahí ya no dudé de que no era necesario nada.  [...] tuvimos la sensación de que era algo tan sobrenatural, tan fascinante, tan milagroso, que lo único que había hacer era ponerse a pintar y hacerlo bien”  (López 2007: 35).  El artista seguía la realidad de la escena para capturar la esencia de la calle y el ambiente. 

            Ahora que sabemos que López se confiaba la realidad, ¿por qué no hay gente ni carros en la pintura?  Para él, estas cosas no eran necesarias--la calle era suficiente: “El pintor intenta captar las cosas en su presencia misma, sin ningún elemento que la adorne, encubra o perturbe” (Alvarez 1985: 375).  (Para ver una foto de la Gran Vía con carros y gente: http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/9/92/Gran_V%C3%ADa_%28Madrid%29_1.jpg).   López quería enfocarse en la belleza de la ciudad de Madrid, el lugar que contribuyó tanto a su crecimiento como artista: “Me subió a la terraza y se veía una vista de Madrid fantástica, y por primera vez afronto la representación del tema de la ciudad.  No como fondo de un retrato, o de un grupo de figuras, o de un bodegón, sino como protagonista” (López 2007: 33).  La ciudad no es sólo un lugar, sino un ser viviente que crece y cambia gradualmente. 

La Gran Vía, una pintura tan pura, representa una memoria de un tiempo específico en la historia de Madrid.  Nos da la oportunidad para ver los detalles de la calle como si nos estuviéramos levantando en la calle.  Calvo Serraller et al. (2011) nota la importancia de las memorias que creó López en otras obras también:

Who would have and how would he have recorded the memory of things—its image—if López García had not painted what he painted?  And even though illustrated reports may be kept, who would have and how would he have recorded the dark corner of sentiments, which condense and give substance to the struggle of life and to so many other ‘silent’ things, since they could not have been captured only through words? (49)

La realidad de los sentimientos que López incluyó en sus obras era tan importante como los sujetos de las pinturas.   

            Entonces, ¿cuál es el mensaje que López quiere compartir por esta pintura de la Gran Vía?  La mayoría de su arte se basa en las cosas cotidianas que usualmente no apreciamos.  Una persona pueda caminar o manejar por la Gran Vía cada día y nunca presta atención al detalle de la arquitectura ni la historia que se puede ver en los edificios diferentes de los tres tramos.  En Gran Vía López se enfoca en capturar todos los detalles de los edificios y cómo los afecta la luz.  Por considerar el efecto de la luz, López conecta la realidad con los sentimientos, porque la luz puede cambiar el ritmo de nuestros sentimientos: 

…temporality has been perceived and represented by López García by means of the most changeable and fleeting of elements: natural light—the most unpredicable and irregular observable phenomenon. […] Noticeably, changes in light can range from the slightest atmospheric variation to something as random as our specific physical perception, which, in turn, is affected by our bodily state and our state of mind, or by any external factor of a social nature (Calvo Serraller et al. 2011: 43).

Usa la luz y la perspectiva para presentar la realidad como viva.  Nos provee un momento específico del día para apreciar toda la belleza que hemos ignorado habitualmente por muchos años: “The artist also has a penchant for seemingly ordinary subject matter and a desire to make us see the beauty in the everyday” (Malafronte 2012: 38).

            Antonio López García continuaba de pintar muchas escenas de Madrid y la Gran Vía.  No se aburró con la ciudad y todas las cosas dentro de ella: “No cayó Antonio López García—como tantos pintores en su iniciación—en el paisaje como protagonista, aun viviendo en lugar tan literario, tan candado en sus llanuras ardientes, tan divulgado por los hombres del 98, a los que el pintor conocía por lecturas parciales, pero suficientes para penetrar en su espíritu” (Fernandez-Braso 1978: 54). (Para leer más sobre Antonio López García y sus pensamientos: http://www.artistdaily.com/blogs/theartistslife/archive/2013/11/14/words-of-wisdom-from-antonio-l-243-pez-garc-237-a.aspx).

La pintura Gran Vía por Antonio López García nos da una vista de una calle llena de la historia y las épocas diferentes de la historia de Madrid.  Esta escena de una calle tan grande y ocupada en un momento de claridad sin gente ni coches ni congestión nos muestra su belleza escondida y conecta los sentimientos con la realidad. 

 

 

Para ver un video sobre el arte de Antonio López García: https://www.youtube.com/watch?v=MOck_S0XUh0 

Referencias

Alvarez, E. (1985). Antonio López García: Una sonrisa melancólica. (pp. 371-397) Madrid: Goya.

Calvo Serraller, F. et al. (2011). Antonio López García. New York: Distributed Art Publishers, Inc.

Fernandez-Braso, M. (1978) La Realidad en Antonio López García. Madrid: Ediciones Rayuela.

López, A. (2007). En torno a mi trabajo como pintor.  Valladolid: Funcación Jorge Guillén.

Malafronte, A. (2012). Antonio López García: The Best of Both Worlds.  American Artist, June, 34-39.