[Spanish video and Spanish text by Joey Waxter]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

            Al término de la Gran Vía en Madrid se encuentra la icónica Plaza de España. Este cuadro representa el último tramo de construcción de la vía y el fin de una época de innovación. No obstante, dentro de esta plaza están algunos de los edificios más conocidos de la capital. Según el autor López Díaz, “De todas formas, aunque la construcción de la calle como tal ya está casi acabada en los años 30, durante el franquismo se construyen importantes edificios y sobre todo se «remata» la Gran Vía con la Plaza de España y los edificios entonces muy singulares del Edificio España y la Torre de Madrid” (López Díaz, 2011, 309).  Debido a que esta es la etapa final, se considera que esta parte de la vía es la piedra arquitectónica del gran proyecto.

            Para entender el impacto de esta construcción enorme sobre el pueblo español, uno debe referirse a los anales de aquel entonces. En una revista llamada, Cortijos y Rascacielos, el autor explica el ánimo asociado con esta edificación. Iturralde dice,  “El Edificio España, situado en la plaza del mismo nombre, en lo que constituye la prolongación de la Gran Vía, es el edificio más alto de la nación, y tal vez el más alto de Europa” (Iturralde, 1953, 48). No cabe duda que el tener el rascacielos más alto de toda Europa trajo mucho orgullo a los españoles. El autor Iturralde continua, “Por su altura y por su arquitectura ha de ser uno de los edificios más discutidos de los últimamente construidos” (Iturralde, 1953, 48). Entonces, por medio de este trabajo, vamos a analizar la influencia que ha tenido el Edificio España sobre Madrid y los países alrededores.

            Todas las secciones de la Gran Vía reflejan el estilo y la arquitectura del tiempo en que se construyeron. En el caso del último tramo, se ve la popularidad Europea de construir edificios altísimos. El crítico Carrasco Luzardo dice, “Tras la Segunda Guerra Mundial la Unión Soviética planificó la construcción de ocho grandes torres. El resto de Europa comenzó también a construir grandes edificios: en Madrid se construye el primer edificio de más de 100 metros en 1950, Edificio España” (Carrasco Luzardo, 2011, 12). Además, este edificio retuvo su prestigio de altura por toda Europa hasta la terminación de la Torre de Madrid. Algunos otros autores dicen, “En la década de los 50 comienza la remodelación de la Plaza de España y se construye el Edificio España (en 1953) concebido como el edificio más alto de Europa en su momento” (Fernández Ramírez, González García, & Morán Alonso, 2010, 38).

            Dos hermanos arquitectos, Julián y Joaquín Otamendi, fueron elegidos para idear este edificio. Tal como muchos diseñadores, los Otamendi buscaron a las obras de sus contemporáneos para inspiración. López Díaz dice, “De América se importa esa estructura de volúmenes escalonados tan características de los rascacielos neoyorquinos que configuran la imagen tan reconocible del Edificio de la Telefónica, que en menor medida reaparecerán en clave más moderna en el Edificio Coliseum del final de la Gran Vía, pero que sobre todo creará una deuda con el Edificio España de los Hermanos Otamendi, de una mayor escala pero de un menor virtuosismo” (López Díaz, 2011, 312). En otras palabras, los arquitectos tomaron pedazos de la vía misma para crear algo nuevo, pero, a la vez conocido. El resultado de su obra es el Edificio España. Otra vez el autor López Díaz dice, “Al primar ciertas necesidades sobre la forma y el estilo, mezcla nuevamente del neobarroco de tradición española con forma de rascacielos escalonado americano” (López Díaz, 2011, 320).

Aparte de su apariencia física, el Edificio España sirve como ejemplo de una comunidad independiente. Según Herrero Fabregat, “Es un símbolo de la autarquía ya que pretendía constituirse como una pequeña ciudad autosuficiente con diferentes funciones: comerciales, administrativas, recreativas, bancarias, hoteleras, etc” (Herrero Fabregat, 2009, 103). Además de cumplir con varias funciones por medio del uso combinado, el Edificio España también fue construido para operar autónomamente. Herrero Fabregat añade, “Disponía de suministro de agua en caso de emergencia, con 400 toneladas en la parte superior del edificio, y de energía propia con una central de dos grupos electrógenos, 90 motores y un tanque de carburante líquido. Los espacios en los que se realizan dichas funciones están conectados entre sí por medio de múltiples pasillos y treinta y dos ascensores” (Herrero Fabregat, 2009, 103). Este edificio parecía como algo del futuro que pudiera funcionar independiente y seguro de sí mismo.

De tamaño y de funciones el Edificio España parece ser un palacio para el hombre común. Según Iturralde, “En una de sus terrazas, y a semejanza de lo hecho en el Hotel Emperador, se ha construido una piscina; terrazas las de este edificio maravillosas, desde las que Velázquez se hubiese enfrentado con las perspectivas que sirvieron de fondo a sus retratos de los Reyes de la Casa de Austria” (Iturralde, 1953, 48). Es cierto que esta edificación tenía de todo y le puso a Madrid a la par con sus contemporáneos, tal como New York, Londres y Paris. A pesar de que el Edificio España es un inmueble privado, este lugar podría hacerles sentir a sus habitantes como fueran reyes. Se podía nadar en la alberca sobre el techo y tener una mirada usualmente reservada para los ricos.

Sin embargo, el Edificio España no es sin el criticismo. La construcción del tercer tramo, donde está ubicada esta edificación, fue interrumpida por causa de la Guerra Civil. Para algunas personas, esta obra es desagradable a la vista. De acuerdo con dos críticos, “Su potente masa construida entre 1947 y 1953, en hormigón armado y revestido de piedra caliza con amplios paños de ladrillo, de ciento quince metros de altura y veintiséis plantas, ha sido objeto desde antiguo de severas críticas por lo que tiene de inflado monumentalismo en el anhelo propagandístico de reflejar el vigor del régimen de Franco” (Navascués Palacio & Alonso Pereira, 2002). Para estos autores, el edificio es demasiado grande y parece ser una reflexión del dictador despreciado Francisco Franco.

Quizás el detalle más importante en la construcción del Edificio España sea el espacio en que fue erigido. Hasta ahora, el horizonte de Madrid representaba la antigua España. Según el crítico Herrero Fabregat, “Por su situación topográfica, se encuentra al pie de un escarpare, se pretendía que destacasen tres edificios singulares que representaban a la religión, la Catedral; la patria, el Palacio Real; la jerarquía, la Casa del Partido” (Herrero Fabregat, 2008, 148-9). Por esta razón, los arquitectos tuvieron el deber de reflejar el nuevo orden político de España. Herrero Fabregat continua, “Esta última debía construirse sobre el ‘sagrado’ solar que ocupó el Cuartel de la Montaña. El posterior desarrollo económico, con la construcción del edificio España y la Torre de Madrid, rompió esta panorámica” (Herrero Fabregat, 2008, 148-9). Así la vista del Edificio España es una representación de abandonar las viejas tradiciones de la antigüedad y celebrar el adelanto de España como poder mundial en el siglo XX.

Hasta el día de hoy, el Edificio España está cumpliéndose en su deber de modernizar a Madrid. En muchas ciudades de Europa, las construcciones parecen ser como una capsula del tiempo, pero este no es caso con el Edificio España. Ahora los nuevos dueños están renovando la propiedad para una nueva época. El autor Fernández Ramírez dice, “Otro proceso reciente es la remodelación de edificios en los que se incorpora como uso mayoritario la vivienda. El Edificio España, actualmente en reforma, mantendrá el uso hotelero y comercial, eliminando todas las particiones interiores que correspondían a oficinas, despachos profesionales y vivienda para renovar la oferta residencial” (Fernández Ramírez et al., 2010, 46). Aunque las demandas de la población han cambiado del uso combinado hasta pura vivienda, este tesoro nacional se adapta a las necesidades de Madrid.

Al concluir, el último tramo de la Gran Vía es el área más moderna y ha permanecido más que 50 años. En esta parte de la vía se encuentra la Plaza de España que incluyen la simbólica Torre de Madrid y el regio Edificio España. Después de la construcción del Edificio España en 1953, el autor Iturralde dijo, “A los Otamendi, insignes Arquitectos e insignes Ingenieros, les debe mucho Madrid. Próxima la terminación de este edificio, podremos apreciar en su totalidad el volumen de la obra realizada” (Iturralde, 1953, 49). Después de seis décadas, esta cita todavía tiene mucho significado al respeto al Edificio España. Es cierto que los hermanos Otamendi dieron un regalo precioso a la ciudad de Madrid y el Edificio España sigue en su legado como la piedra arquitectónica de la Gran Vía.

 

Referencias

Carrasco Luzardo, Abel. (2011). “La evolución de los edificios altos en el mundo.” Revista Estudiantil Nacional de Ingeniería y Arquitectura, (2) 2. Retrieved Feb. 17, 2014 from http://renia.cujae.edu.cu/index.php/revistacientifica/article/view/128

Fernández Ramírez, González García, & Morán Alonso. (2010). “La singularidad de la Gran Vía en la centralidad madrileña: Procesos de homogeneización y resistencia.” Ciudad, territorio y paisaje: Reflexiones para un debate multidisciplinar.  Retrieved Feb. 17, 2014 from http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3244129

Herrero Fabregat, Clemente. (2008). “La Ciudad Como Espacio Construido y Vivido por la Persona: implicaciones educativas.” Revista Contexto & Educação, (23) 79. Retrieved Feb. 17, 2014 from https://www.revistas.unijui.edu.br/index.php/contextoeducacao/article/view/1057

Herrero Fabregat, Clemente. (2009). “Estructura y desarrollo urbano de Madrid a través de las maquetas del Museo de la Ciudad.” Tarbiya, (40). Retrieved Feb. 17, 2014 from http://www.uam.es/servicios/apoyodocencia/ice/tarbiya/pdf/articulos/Tarbiya040-07.pdf

Iturralde. (1953). “El edificio España al término de la Gran Vía.” Cortijos y Rascacielos, 75 & 76, 48-50.  Retrieved Feb. 17, 2014 from http://www.memoriademadrid.es/buscador.php?accion=VerFicha&id=36415

López Díaz, Jesús. (2011). “La Gran Vía y la arquitectura española contemporánea.” Espacio Tiempo y Forma, (7). Retrieved Feb. 17, 2014 from http://e-spacio.uned.es/revistasuned/index.php/ETFVII/article/view/1431/1326

Navascués Palacio, Pedro & Alonso Pereira, José Ramón. (2002). La Gran Vía de Madrid: Noventa años de la historia de Madrid. Retrieved Feb. 17, 2014 from

http://books.google.com/books?id=ni5PaX2sKPkC&lpg=PT13&ots=i75S1pZSO9&dq=%22Edificio%20Espa%C3%B1a%22&lr&pg=PT9#v=onepage&q&f=false