A video introducing the urban space of the Gran Vía in Madrid...

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La Gran Vía es una de las calles más importantes y más céntricas de Madrid. Aunque la idea que motivó su construcción pertenece al imaginario urbano madrileño decimonónico, es decir, del siglo XIX, la Gran Vía fue un proyecto que buscaba establecer la capital española como símbolo de la modernidad, un proyecto llevado a cabo en el siglo XX y en un contexto europeo decisivo. Como bien demuestran Borja Carballo, Rubén Pallol y Fernando Vicente —los autores del libro El ensanche de Madrid: historia de una capital (publicado en el año 2008), y cito—“A mediados del siglo XIX, las principales ciudades europeas parecían decididas a traspasar el umbral de la Modernidad, afrontando una serie de profundas transformaciones que alterarían por completo las formas de vida del hombre urbano.” En este contexto, la ciudad de Madrid y su medio ambiente edificado, se convirtieron, efectivamente, en un escenario, un escenario cuya acción dramatizaría la estrecha relación entre la planificación urbana, la política y la economía evidente a lo largo de todo el siglo XX.

Como nos explica el crítico Edward Baker en su libro del 2009, la construcción de la Gran Vía comenzó el 4 de abril de 1910 y fue dividida en tres segmentos que sumaban unos 1,362 metros. El plan implementado tiene su origen en los arquitectos Francisco Andrés Octavio y José López Sallaberry. Del este al oeste, la calle empieza en la intersección con la Calle Alcalá, marcada aquí por el edificio metropolis, y termina en la Plaza de España. El edificio Grassy, a la derecha del metropolis y completado en 1917, tiene el privilegio de ser el primer edificio con dirección en la Gran Vía. A la distancia, ocupando otro espacio privilegiado frente a la llamada Red de San Luis, vemos el edificio Telefónica.

El edificio Telefónica—diseñado por Lewis S. Weeks y construído por el arquitecto Ignacio Cárdenas—fue completado durante los años 1929 y 30. Con una altura que alcanzó 17 pisos, este edificio fue, en su tiempo, el más alto de toda Europa. La cara luminosa del reloj visible desde la calle y encendida con una luz roja por las noches, queda como recuerdo de la espacialización del tiempo que acompañaba la cresciente industrialización de la sociedad a finales del siglo XIX – por ejemplo la división del mundo, en el año 1884, en zonas horarias.

Avanzando un poco más, llegamos a Callao – uno de los centros para la actividad consumista en la capital. El edificio Capitol aquí ostenta el ícono de Schwepps que lo hizo una parte inolvidable de El día de la bestia, una película dirigida por Álex de la Iglesia y analizada por Malcolm Compitello en un análisis que combina lo urbano y lo fílmico. También, en esta plaza vemos el cine Callao, y volviéndo la vista aun más a la izquierda, la tienda FNAC y el gran almacén llamado el Corte Inglés. 

Desde Callao, podemos ya ver el término de la Gran Vía… El edificio blanco que vemos es la Torre de Madrid, completada en 1953. La Torre de Madrid comparte la Plaza de España con su vecino, el Edificio España, también completado durante los 50.

Construida en tres segmentos—el primero, como bien señala el crítico Carlos Sambricio entre 1910 y 1918, el segundo, entre 1918 y 1924, y el tercero, entre 1924 y 1932—la Gran Vía sigue siendo un emblema de la modernidad española. Aparece en numerosas obras de arte visual, muchas de las cuales serán analizadas en este espacio colaborativo: no solamente desde una perspectiva histórica, sino también cultural y tal vez política…

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The Gran Vía is one of the most important and centrally located streets in Madrid. Even though the idea motivating its construction pertains to Madrid’s nineteenth-century urban imaginary, the Gran Vía was a project which sought to establish the Spanish capital as a symbol of modernity, a project carried out during the twentieth century in a decidedly European context. As demonstrated by Borja Carballo, Rubén Pallol and Fernando Vicente—the authors of the 2008 book titled Madrid’s Expansion: The History of a Capital­—, and I quote “During the mid-nineteenth century, the principal cities of Europe were determined to cross the threshhold of Modernity, dealing with a series of profound transformations that would completely alter the urban life.” In this context, the city of Madrid and its built environment effectively became a stage, one whose drama embodied the close relationships betwee urban planning, politics and the economy expressed throughout the twentieth century.

As scholar Edward Baker discusses in his 2009 book, the construction of the Gran Vía began on April 4th, 1910, and was divided into three segments reaching a total of 1,362 meters. The plan which was implemented originated with the architects Francisco Andrés Octavio and José López Sallaberry. From East to West, the street begins at the intersection with Calle Alcalá, marked here by the Edificio Metropolis, and terminates in the Plaza de España. The Edificio Grassy, to the right of the Metropolis and completed in 1917, has the privilege of being the first building with a Gran Vía address. In the distance, occupying yet another privileged spot facing the Red de San Luis, the Edificio Telefónica is visible. 

The Edificio Telefónica—designed by Lewis S. Weeks and constructed by the architect Ignacio Cárdenas—was completed during the years 1929 and 30. With a height reaching 17 storeys, this building was, in its day, the tallest in Europe. The luminous face of the clock, visible from the street and illuminated in red at night, is a reminder of the spatialization of time that accompanied increasing industrialization toward the end of the nineteenth century – for example, the division of the globe, in the year 1884, into time zones.

Advancing a bit further, we reach Callao – one of the centers of consumer activity in the capital. The Capitol Building here boasts the Schwepps icon which played an unforgettable role in El día de la bestia, a film directed by Álex de la Iglesia and analyzed by Malcolm Compitello in a reading that fuses urban and cinematographic concerns. In addition, in this plaza we see the Callao cinemas, and turning our gaze even more toward the left, the FNAC store and the great department store Corte Inglés. 

From Callo, we can already see the Gran Vía’s terminus… The white building we see is the Torre de Madrid, completed in 1953. The Torre de Madrid shares the Plaza de España with its neighbor, the Edificio España, also completed during the 50s.

Constructed in three segments—the first, as scholar Carlos Sambricio explains, from 1910 to 1918, the second, from 1918 to 1924, and the third, from 1924 to 1932—the Gran Vía continues to be an emblem of Spanish modernity. It appears in numerous works of visual art, many of which will be analyzed within this collaborative space: from a perspective that is not merely historical, but also cultural and perhaps even political…